CAS, un nuevo estilo de vida

Escrito por fzapatacas 12-03-2018 en Blog. Comentarios (0)

Dar y Recibir, muchos dicen que tienes que dar y no esperar nada a cambio, pero lo cierto es que están completamente equivocados ¿Por qué? Porque siempre recibirás cariño y afecto. Normalmente una labor social se ve desde la perspectiva de tan solo dar, dar amor, dar apoyo, dar donativos, pero no solemos ver desde el punto de ¿Qué recibimos? Y lo cierto es que recibimos tantas cosas como una enseñanza, un nuevo amigo, un abrazo, una sonrisa, un gran recuerdo. Este año 2018 inicia una nueva experiencia, CAS. Un curso de bachillerato que trasciende más del simple hecho de una materia que se tiene que aprobar. Un curso que nos enseñará a dar todo lo que tenemos, a reconocer el valor de lo que recibimos, a reconocer las grandes virtudes de los demás, a vivir en comunidad y a inquietar corazones. La solidaridad se verá muy presente en cada labor o actividad que hagamos. Además, que las enseñanzas no pararán y al final estas nos formarán y nos harán líderes cristianos con la capacidad de guiar a los demás, con la capacidad de inquietar corazones como San Agustín siempre lo quiso.

10 de marzo de 2018- Jornada Introductoria a CAS (Creatividad Acción y Servicio)

El día inició con una fuerte emoción, tenía curiosidad y estaba ansioso por lo que pasaría. Al llegar al colegio con el polo del color designado por sección. (en mi caso azul) Me dirigí al anfiteatro de primaria. Al llegar ahí, la promoción junto con algunos profesores iniciamos la jornada con una oración. Luego nos dirigimos a la capilla, donde el director Fray Elías daría un discurso acerca de la identidad y de la disposición a inquietar corazones, dándote la opción de elegir entre ser una persona que salta a los problemas y se arriesga o una persona que cicatriza la herida provocada por un problema, ya que sin estas personas una comunidad no vive. 

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Al acabar el discurso de Fray Elías nos dirigimos al pabellón de 3ro y 4to de Primaria, donde instalamos nuestras cosas. Lamentablemente nuestra comunidad no tuvo un toldo que instalar, pero no fue un problema, porque nos las arreglamos e hicimos una zona de convivencia con unas mesas y unas sillas. Posteriormente la promoción se reunió para otro discurso, en este caso encargado de los alumnos de 5to de Secundaria que ya tenían más experiencia acerca de CAS. El discurso fue emotivo, y me marcó por la razón de qué los planes muchas veces se verán frustrados por falta de tiempo u organización, pero de eso se trata de aprender y dar lo mejor de ti, para que las personas necesitadas reciban lo mejor de ti y a su vez tu recibirás un gran afecto. Luego de este discurso me emocioné más pues sabía que grandes retos me esperarían, que pondrían en juego mi paciencia y mis habilidades pero que me darían la gran oportunidad de entregar mi sonrisa a los demás.

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                          (LØVE después del discurso de Gustavo Peña Rosell (Alumno de 5to de Secundaria))

Después realizamos una dinámica con el objetivo de promover el trabajo en equipo y a conocer más al compañero de comunidad. Nuestra comunidad o sección 4to de Secundaria "B" recién bautizada con el nombre "LØVE" se enfrentó a este desafío, donde la mitad de compañeros tenían que hacer un circuito, mientras que la otra mitad se les vendaba los ojos, recibían una cuchara con un limón, que se los tenían que poner en la boca y estaban a la espera de qué un amigo terminara el circuito y lo guiara por otro circuito hasta llegar a la meta. El vendando no podía avanzar si es que uno no lo ayudaba, demostrando el valor que existe en apoyarse al momento de hacer un trabajo en equipo. Pude notar muchas cosas acerca de mi salón, una de ellas son las fortalezas y debilidades de mis amigos, otro fue que pude interactuar más con algunos. Aprendí que todos debemos apoyarnos, y que la única forma de avanzar como comunidad, es que todos caminen, incluso si eso significa ir al ritmo del más lento.

Acabó el tiempo de la dinámica y nos fuimos al coliseo de voley, en ese lugar el profesor Jair, nos dio una charla acerca de CAS y el colegio, dándonos a entender que CAS no es solo un curso y que nuestra perspectiva de este tiene que ir más allá de un "tengo que hacerlo para aprobar". También nos habló sobre que las cosas pasan por algo y que no es coincidencia que me haya tocado en el mismo salón que mis compañeros. No es coincidencia que haya conocido a las personas que ahora llamo amigos. Además, nos habló de que es hora de inquietar corazones, de dejar ese granito de arena o de establecer más relaciones con aquella persona que no tan bien conoces. Esta charla me inspiró pues me animó a creer que las cosas han sucedido por algo y que ahora me encuentro en esta jornada y en CAS por algo, para hacer algo, para dejar mi huella en los corazones de los demás.

Después, llegó la hora de una nueva dinámica, consistía en formar un circulo, agarrar una soga y jalar con todas nuestras fuerzas para que esta se tense y así uno de nuestros amigos pueda subirse a la soga y dar toda una vuelta. Hubo un problema y es que no podíamos amarrar la cuerda para formar el circulo y se tuvo la idea de amarrarla a la mano de Alejandro. Fue una mala idea, cuando comenzamos a tensar la cuerda, el brazo de Alejandro comenzó a ponerse rojo, debido a que la cuerda se pagaba a la piel. Tuvimos que parar la actividad y se pudo notar la preocupación de la comunidad, haciendo lo posible para solucionar el problema. Al final todo salió bien y conseguimos amarrar la cuerda de otra forma. Aprendimos que, si uno de la comunidad cae, caemos todos y por eso hay que apoyarnos mutuamente. También que nunca hay que rendirnos, por más difícil que era tensar la cuerda lo hacíamos porque sabíamos que el que estaba arriba, dependía de nosotros y por eso salía una fuerza que no conocía solo para que mi compañero no se cayera.

Llegó el momento decisivo, a "cocinar", nos volvimos a reunir en el pabellón de 3ro y 4to de primaria y nos dieron cerca de media hora para servir la comida, llevamos atún, ensalada, papa y fideos. Los fideos y la papa ya estaban cocinados con anterioridad, por lo que debimos hacer era simplemente hacer la ensalada y mezclar el atún con los fideos, por lo que cocinar no era del todo. Tuvimos problemas pues, faltaron platos para servir, pero pudimos solucionarlo partiendo los platos para que más gente pueda comer. Otro problema también fue que faltaron cubiertos, incluso vasos, pero aun así trabajando en equipo salimos adelante. Sin duda hubo muchas adversidades, pero al final todo salió bien, la comida era rica y también las bebidas, pudimos pasar un buen momento y yo me sentí orgulloso de formar parte de mi comunidad, cada vez los quería más.

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                                                   (LØVE preparando y sirviendo la comida)

Después de la buena comida, vino la mejor actividad, y lo mejor es que como el día era caluroso, la dinámica implicaba mojarnos. Todos nos sentamos uno detrás del otro, y formamos una columna, al principio había un gran bote con agua y unos vasos, algunos con huecos y otros pocos intactos. Al final había un balde vacío con una marca. El objetivo era llenar el vaso con agua e ir pasando de mano en mano hasta llegar al balde y tirar el agua que quede. Lo divertido era que muchos vasos tenían hueco, por lo que al pasarnos el vaso el agua caía encima de nosotros. Teníamos que ser hábiles si queríamos que el agua llegará y superara la marca que tenía el balde. Fue una experiencia muy divertida y logramos trabajar muy bien en equipo. El primero, Diego López, el que llenaba el vaso decía si tenía hueco o no y todos escuchábamos y con esa indicación teníamos cuidado. Otra estrategia fue intentar con la mano tapar los hoyos del vaso, cada uno lo intentaba. En ese momento sentí que habíamos progresado como comunidad, pues ya me sentía en la seguridad de decir mis propias ideas y podía estar seguro de que la mayoría me iba a escuchar. Quedé empapado, hicimos un feedback y luego nos fuimos a cambiar de polo. En ese momento aprovechamos para tomarnos fotos que inmortalicen la experiencia.

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Nos cambiamos y ya estábamos listos para otra actividad. Nos sentamos uno detrás del otro, formando una columna, y teníamos que arrastrarnos todos juntos sin soltarnos. El punto de partida estaba por la puerta principal y la meta era el parque. Era una competencia, teníamos que ganarles a todos. Luego de llegar a la meta nos teníamos que parar y correr por el tablazo hasta llegar a un determinado lugar donde teníamos que pasar por una cuerda en movimiento sin que nos toque para finalmente armar un rompecabezas. Al principio fue duro porque muchos se cansaban, pero aun así intentamos salir adelante, no abandonamos a nadie y yo intentaba animar a los que no podían, comenzamos mal en la carrera del tren, pero nos recuperamos con la soga y finalmente logramos armar el rompecabezas y lo curioso es que teníamos una pieza que no era nuestra y nos faltaba también una. Descubrimos que teníamos que intercambiar piezas con otros grupos para buscar la pieza faltante. Terminamos toda la actividad y me llevé una gran satisfacción porque, aunque no ganáramos, conseguimos trabajar en equipo, mejor de lo que nunca habíamos trabajado. Me hace pensar que nuestra comunidad realmente puede ser unida.

Finalmente nos volvimos a reunir a la capilla y con una oración final nos despedimos. No hay quien niegue que esta jornada fue una gran experiencia, pude conocer a mis compañeros, hablar con personas que ni conocía, estrechar lazos y aprendí a trabajar con mi comunidad. Pude ver los valores de cada uno y ahora entiendo lo importantes que son para esta sección. El camino no es fácil, es largo y rocoso, pero al menos dimos un buen primer paso. Hay mucho por delante y todas las siguientes experiencias las esperaré con los brazos abiertos, dispuesto a aprender y a inquietar corazones.

Fabián Zapata Espinoza